relato ley del intercambio equivalente

Ley del intercambio equivalente

“El hombre no puede obtener nada sin primero dar algo a cambio. Para crear, algo de igual valor debe darse a cambio. Esa es la primera ley de la Alquimia”

-Fullmetal Alchemist

Parece absurdo pensar que nuestra felicidad puede depender de realizar un intercambio, desde ofrecer algo intangible pero equivalente como nuestros sentimientos hasta cualquier otra cosa física o monetaria, parece difícil creer que al final de cuentas le tenemos que dar un valor a lo que podamos sentir y a las acciones que podamos realizar.

Para cumplir nuestros objetivos siempre ofrecemos un esfuerzo, un trabajo a cambio de llegar a esa meta, generalmente se cree que la recompensa es directamente proporcional al esfuerzo realizado, y es posible que así sea, no es lo mismo trabajar para cambiar de ciudad a trabajar para cambiar de país, obviamente existen muchos factores y situaciones que influyen en el trayecto del objetivo, pero al final de cuentas es necesario dar algo a cambio.

En una relación nuestros pensamientos y actitudes funcionan como una moneda de cambio legítima, los valores como el Amor, Lealtad, Empatía, Respeto son reflejos evidentes de la armonía que toda persona merece tener, ya sea de manera individual o en la compañía de quien nos sintamos complementados.

Las dudas surgen inminentemente, no estamos seguros del valor correcto de nuestras acciones o emociones, “Yo trabaje mucho, no me merezco esto” “Yo te quise más” comenzamos a desconfiar de nuestras habilidades, de nuestras capacidades afectivas y la frustración aparece, vemos el intercambio como un sacrificio, algo que aparentemente puede estar fuera de nuestras manos. 

No todo requiere de un tremendo esfuerzo o un valor tangible, en el transcurso del camino el mejor intercambio puede ser una sonrisa o un saludo, el valor de esta gratitud siempre será un detonador para adquirir ánimo y valentía a manera de empuje, a las buenas acciones siempre corresponderán buenas recompensas.

Debemos ser conscientes de que nuestra plenitud y felicidad no deben ser la desgracia de otras personas, mucho menos intercambiar o prometer algo que no tenemos, esto sólo complica y entorpece la esencia de lo que en verdad queremos lograr.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *